Javier Muela Sevilla, a 28 de noviembre de 2017

         Queridos hermanos del Calvario:

         Me dirijo a vosotros con ocasión de los recientes acontecimientos que, como a buen seguro habéis conocido, han dado como resultado nuevos itinerarios para la próxima Madrugada del año 2018. El objetivo de esta carta es explicaros, como hermano mayor, cómo y por qué se ha llegado a esta situación, así como los supuestos beneficios para la jornada que se obtienen de dicho acuerdo.

         En lo que respecta a nuestra Hermandad del Calvario, se va a efectuar un nuevo itinerario de ida a través de las calles Gravina, plaza del Museo, Monsalves y Alfonso XII para acceder a la carrera oficial. Un recorrido que, obvio es decirlo, supone salir en sentido contrario a La Campana y dar un gran rodeo con respecto al recorrido lógico y habitual de nuestra cofradía.

         Como se publicó por parte del Consejo de Cofradías el pasado 24 de noviembre, la Hermandad del Calvario ha mostrado su reserva a este acuerdo por el perjuicio que le supone. A este respecto, no hay que ser demasiado perspicaz, para darse cuenta de quién asume el mayor sacrificio (nuestra hermandad, junto con las queridas hermandades de la Esperanza Macarena y El Silencio). Desde el Calvario, respetamos todas las opiniones publicadas al respecto, y comentadas en el siempre conspicuo mundo de las cofradías, pero como hermano mayor no puedo salir de mi asombro al leer en los medios de comunicación inexactitudes flagrantes sobre la solución acordada, protestas de adhesión sobre algunos esfuerzos escasos o nulos de otras corporaciones y críticas explícitas a la reserva con la que nuestra hermandad ha acogido este acuerdo.

         El contenido de dicha reserva es conocido, pero estimo necesario expresarlo con la mayor claridad posible: a nuestra hermandad se le ha exhortado a realizar un itinerario de ida antinatural para facilitar el  cruce de la calle Zaragoza entre las hermandades del Gran Poder y la Esperanza de Triana. En esto, es necesario precisar el significado exacto del verbo facilitar: ganar para el cortejo de la hermandad siguiente en la nómina la distancia que separa la Campana de la intersección entre las calles Velázquez y O’Donnell. No hay más resultado tangible de dicho cambio, y otros planos que se han puesto sobre la mesa—separación de los cortejos, seguridad—son motivos que en nada influyen aquí, con el objetivo de llevar a cabo este cambio desproporcionado e injusto para una hermandad que, no se olvide nunca, no es causante de ninguno—repito: ninguno—de los problemas históricos de la jornada.

         A mayor abundamiento, no podemos dejar de poner de manifiesto que nuestra Hermandad ha propuesto hasta tres alternativas diferentes que solucionaban de forma más eficaz y más proporcionada el problema, incluyendo algunas de ellas, como es natural, un mayor esfuerzo de los verdaderamente implicados en el problema que se ha hecho recaer sobre los hombros de nuestra Hermandad. Una tras otra  fueron rechazadas  a lo largo de la reunión del pasado día 23 de noviembre. No puedo dejar de sorprenderme ni lamentar la soledad sufrida en dicha reunión como hermano mayor y cómo se ha optado por el camino fácil y poco caritativo de hacer cargar con el fardo más pesado a la hermandad más pequeña en número de la jornada, que en nada es responsable de la situación creada.

         No obstante lo anterior, todos sabéis cuál es el carácter de la Hermandad del Calvario y por qué, en un momento determinado, habéis decidido ser hermanos de nuestra corporación. La discreción, la seriedad en la calle, hacer estación de penitencia por el camino más corto y otros valores análogos tan propios de nuestra hermandad están en crisis en la Semana Santa. Y mayor es la crisis cuando se ponen en duda por quienes más y mejor deberían defenderlos. Algunos de los supuestos beneficios del nuevo itinerario, como su mayor belleza, están muy lejos del carácter de nuestra cofradía. Como corporación, asumiremos por este año el sacrificio pedido, pero no sin dejar de manifestar nuestra disconformidad y solicitar que, en el anunciado cambio de la carrera oficial para el año 2019, la situación vuelva a la proporcionalidad, la justicia y el buen hacer del que, por motivos equivocados, nunca se debió salir.

         Para concluir, os animo, como es nuestro deber, a participar en la Estación de Penitencia de la Madrugada del Viernes Santo de 2018. Entiendo que las circunstancias de 2017 fueron penosas, pero no debemos dejarnos llevar por el miedo, y tenemos que confiar en el buen hacer de las autoridades públicas en el campo de la seguridad—competencia exclusiva de ellas, en el que poco podemos hacer las propias hermandades más que colaborar en lo que se nos pida—para tener una Madrugada tranquila. Mucho se hablará de esto, pero sin olvidar que lo único importante es que nuestra hermandad, transformada en cofradía, realiza estación de penitencia a la Catedral para visitar al Santísimo Sacramento expuesto esa noche. Todo lo que sea salirse de ahí carece de sentido para nosotros.

       Un fuerte abrazo,

       Fdo.: Fco. Javier Muela Martín-Buitrago