La realización del actual paso del Stmo. Cristo del Calvario fue aprobada en el año 1907, con Antonio Sánchez Bedoya como hermano .mayor, y efectúo su primera salida procesional en 1909. 

Diseñado por Francisco Farfán Ramos, fue el primer paso realizado en madera de caoba sin dorar e iluminado por hachones angulares en la Semana Santa sevillana. La carpintería y talla corrieron a cargo del maestro Salvador Domínguez Gordillo, mientras que la orfebrería fue trabajada por el cordobés Ángel Cabanes Vázquez.

La canastilla, de estilo renacimiento, se ejecutó mediante el procedimiento de ensamblajes y se talló en relieves, siendo encerada y abrillantada. Sus esquinas representan águilas imperiales bicéfalas también talladas en caoba, con un medallón de plata oxidada en relieve que representan –cada uno de ellos- a un Evangelista y ostentan sobre sus cabezas una corona en plata. Sobre la canastilla se sitúa un monte en forma de roca, sobre el que se coloca la cruz del Cristo del Calvario.

En los frentes y costados de la canastilla se enmarcan, en cartelas con relieves artísticos, un medallón de plata con escenas de la Pasión: Oración en el Huerto, Presentación al Pueblo, Amargura y Calvario. 

Las maniguetas y respiraderos se añadieron en 1913, siguiendo el estilo de la canastilla. En los frentes de los segundos se incorporaron cartelas en medallones de plata con los bustos de los apóstoles, obra del orfebre Antonio Martín.

Inicialmente, el conjunto se completó con dos ángeles ceriferarios del siglo XVIII reformados por Emilio Pizarro de Cruz. Sin embargo, estos fueron sustituidos en 1922 por dos jarras repujadas realizadas por el orfebre Manuel Seco Imber. Las actuales jarras de plata fueron diseñadas y labradas por Cayetano González en 1960, y las anteriores pasaron a formar parte del paso de palio de Ntra. Señora de la Presentación.

En la parihuela lucen ocho faroles, labrados en 1928 por Jorge Ferrer en sustitución de los iniciales guardabrisas.



En cuanto a los faldones, estrenados en 1927, fueron diseñados al igual que la canastilla por Francisco Farfán Ramos. En sus bordados, realizados por Concepción, Rosario, Carmen y María Luisa Farfán García, se sigue la técnica de recorte sobre un damasco de seda rojo grosella. Cada uno de ellos estaba compuesto por un festón en forma de “U” invertida y un medallón central cuya pintura corrió a cargo de la diseñadora de bordados Herminia Álvarez Udell. Estas pinturas, efectuadas sobre un tisú de plata, representan cuatro escenas de la Pasión: la calle de la Amargura, Jesús despojado de sus vestiduras, el Monte Calvario y el traslado al Sepulcro.

Estos faldones fueron sustituidos por otros lisos en 1960, bordados en terciopelo liso rojo tostado y confeccionados por Joaquín Alba Falcón, y recuperados en 1994, cuando se volvieron a bordar siguiendo el diseño de Farfán en el taller de los sobrinos de Esperanza Elena Caro. En cuanto a los dibujos, fueron restaurados por Joaquín Sáenz.

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